Grata velada bajo el signo del jaguarPasión y venganza, en una historia de Luis Pérez SabidoEscrita y publicada hará nueve años, el drama simbólico “La noche del jaguar” del maestro Luis Pérez Sabido logró anteanoche, en el Teatro Peón Contreras, la mágica concreción de la puesta en escena. Finalmente, los personajes y los ambientes, cautivos en el papel, se alzaron con la mercurial entonación del matiz dramático.Fue el uruguayo Nelson Cepeda Borba quien transfirió los textos primordiales a su nueva existencia sobre el tablado. Un grupo de diestros actores, algunos ya con casi medio siglo de insistencia; cuatro danzantes armados de simbólica coreografía, un rememorante diseño escenográfico sobre escena giratoria, así como luces diestramente utilizadas, fueron los elementos que, conjugados, modelaron el grato resultado.“Así está escrito en el tiempo sobre negro pedernal”. Como un ídolo de la soberbia Palenque, bajo el haz de luz que pareciera divina, el viejo sacerdote, resumen de los míticos orígenes, preludia el mundo de injusticias y sinsabores que habrán de acontecer bajo la atenta mirada de los dioses, ocultos en las aguas y en lo espeso del boscaje.Fogata que se amplía con astutos latidos, escrita en el verso que exige de los actores más interrogantes de pronunciación, el drama del maestro Pérez Sabido cruza limpiamente y sin fisuras esos sutiles puentes que conducen al apego y al interés de los espectadores.Criaturas verbales se tornan de carne y hueso: la nana temerosa y suplicante, el hacendado que desembarca ilimitadamente sus caprichos, la joven mestiza cuya bella juventud es a la fuerza poseída, el joven maya que sólo respira deseos de justicia y de venganza. Seres portadores de sentido vivencial, de poética ocasión para murmurar los meandros del conflicto.Con seguridad, el público estudiantil de preparatoria a quien se destina esta pieza por acuerdo de la SEP disfrutará con el hábil manejo de las situaciones y el simbolismo que recubre el devenir de las escenas. Si están atentos hallarán los temas que, desde Eurípides, alimentan el juego dramático: la pasión incontrolada, la esperanza de redención, el ansia de libertad, el castigo de los males cometidos.Elenco Felicitaciones para Eglé Mendiburu, auténtica nana Serafina; Francisco Sobero “Tanicho”, amo de vigorosa voz y negro espíritu; Wendy Basalto, paloma arrebatada por el gavilán; Salvador Mares, el joven sediento de vengar su sangre, y Jorge Chablé como el sacerdote que encarna la antigua raza.Mención aparte tienen los danzantes que subrayan los destellos míticos: Milton Acereto (coreógrafo), Juan Manuel Coral, César Pérez y Alfonso Medina.En la parte musical, felicitemos a Gabriel Moreno (diseñador) y Germán Muñoz. En el plan escenográfico y la iluminación, pieza clave, se contó con Luis Aguilar “Mosco”. El cronista se suma a las felicitaciones que ha recibido recientemente el maestro Pérez Sabido, no sólo por la puesta en escena de este “jaguar”, sino por sus bodas de oro en estos menesteres del teatro. Desde nuestra pequeña columna hemos sido testigos de treinta y seis de esos cincuenta años.— Jorge H. Álvarez Rendón
En medio de un prolongado y unánime aplauso otorgado por el público ,que casi llenó en su totalidad el centenario y hermoso teatro “Peón Contreras”,me dispuse a abandonarlo. Apenas bajé las escaleras me encuentro con los sonrientes rostros de dos buenos amigos y mejores creativos, coincidentemente los dos bautizados como Eduardo. Uno de apellido Arco, el otro Serrano. Uno, gran artista de la lente, el otro, el mejor museógrafo local. Ambos me miran extrañados: “¿Tú, Jorge, en una obra de teatro?¿...Qué haces aquí?”..”Pues ya ven, a veces se dan los milagros”, les respondí. Todo eso me hizo reflexionar, mientras me encaminaba al paradero de autobuses, y me permitió recapitular desde el momento en que llego al teatro y veo una mayoría de caras desconocidas, solo una que otra resultaban identificables para mí, que me muevo muy poco en estos círculos. Ahí están May Tilán, Rich Helguera, De la Rosa, Marbán, Hortensia Sánchez, Cortés Ancona, Benjamín, Víctor Salas, Cascante, etc, además de gente de teatro, funcionarios culturales y los snobs de siempre. Se podían ver desde damas encopetadas y solemnes, hasta las más alegres y desinhibidas. Desde ropa cara y de marca, hasta camisetas “zaga” marcadas con uno que otro agujerito. Huaraches y pantalones de manta, pelambres desteñidas de rojo, hasta alguien enfundado en una especie de batón con cuello tipo “mao”..había de todo!!, que hacían lucir al “Peón Contreras” vivo y alegre, albergando a tan variadas especies humanas!!.
Yo respeto y admiro mucho el mundo teatral y los que lo hacen posible: actores, actrices, escenógrafos, iluminadores, etc, la considero una de las expresiones y disciplinas artísticas más auténticas y vinculadas históricamente con las sociedades de todo el planeta, pero, debo confesarme un tanto ermitaño, por lo que asisto muy poco a sus recintos, así que me podría considerar un tanto neófito en el tema, pero eso no me impidió ir esa noche, y además había un motivo muy especial para estar allí. Primero, fue el estreno mundial de una obra costumbrista .”La noche del jaguar”, escrita por uno de los últimos íconos yucatecos de la cultura tradicional : el Mtro. Luis Pérez Sabido, a quien además –con toda justicia- se le haría un reconocimiento a sus 50 años de trayectoria. Emotivo acto que logró reunir a diversas personalidades del quehacer cultural de Yucatán, Campeche y Quintana Roo..Sin embargo, en medio de toda esta vorágine de remembranzas, halagos, y agradecimientos, me llegaba la inevitable pregunta que en otros eventos siempre me hago y pocas veces logro responder con exactitud: ¿fuera de amigos, familiares y gente de teatro, cuántos estábamos ahí realmente por el teatro, o por la obra?..y en lugar de seguirme enredando mentalmente, decidí disfrutar y divertirme con todo el entorno..tal vez era la oportunidad de presenciar una gran actuación colectiva, dentro de la actuación- por cierto magnífica- de los actores de la obra anunciada... Mi otro gran motivo fue ir a escuchar lo que prepararon mis dos compañeros integrantes de In Vitro, bajo el rimbombante título de “diseño sonoro”, el guitarrista Gabriel Moreno y el bajista Germán Muñoz realmente me sorprendieron por su seguridad, exactitud y adecuado manejo de los tiempos, situaciones y sentimientos . Ni más, ni menos, música e instrumentación de reminiscencias prehispánicas y mestizas que ambientaron y le dieron la fuerza necesaria que el guión requería. Congratulaciones a mis compañeros, hasta se podrían dedicar a eso!!(sin descuidar a In Vitro) igualmente mi respeto y admiración por la gran actuación de la legendaria Eglé Mendiburu y el reconocido Francisco Sobero Tanicho. También Jorge Chablé por su personalidad y voz al relatar la historia. A Wendy Basulto y Salvador Mares por su gran desenvolvimiento escénico y a los expectantes y plásticos danzantes Juan Coral, Cesar Perez ,Alfonso Medina y Milton Acereto. Mención aparte merece la convincente puesta en escena y dirección de Nelson Cepeda y todo el equipo de iluminadores, vestuario, maquillaje, escenógrafos, coreografía, asesoría, diseño, etc, pues sin ellos nada de esto hubiera sido posible. Les pido disculpas por omitir sus nombres por falta de espacio, pero creo que su trabajo habla por sí solo y permite reafirmar el muy buen nivel que atraviesa el teatro yucateco…Felicidades a toda la comunidad teatrófila por la serie de obras de todo tipo que se seguirán presentando, gracias al trabajo y compromiso, que ahora sí parece ir en serio, del ICY y muchos años más de trabajo creativo y cultural del homenajeado Maestro Pérez Sabido…En fin una noche alentadora, divertida y aleccionadora, que espero seguir repitiendo..
Por Jorge Cervera Ramírez
LA NOCHE DEL JAGUAR
María Teresa Mézquita Méndez
Antes que nada quiero externar mi agradecimiento al Prof. Luis Pérez Sabido por haberme invitado; es un honor y una gran alegría para una servidora tener la oportunidad de compartir con ustedes estas palabras, en el marco del Festival de Teatro Wilberto Cantón en su edición 2008, en esta fiesta de la representación en la cual todos nos congregamos en torno a la escena para ver cómo se viven otras vidas y cómo se expresan otros hombres y mujeres que por unos minutos dejan de ser quienes son para ser otros e invitarnos a los espectadores a ese mundo de ficción en un acuerdo por todos pactado.
Me honra especialmente felicitar a Luis Pérez Sabido, maestro, investigador, director teatral y dramaturgo, con quien me une una amistad de muchos años, al igual que a mi familia. Felicidades, Luis, por este aniversario extraordinario, 50 años en pro del arte y la cultura de Yucatán y México que justamente te reconoce el Instituto de Cultura de Yucatán.
Sin duda, se ha elegido la mejor manera de celebrar este aniversario y de marcar la pauta de apertura del festival Wilberto Cantón con una obra —La noche del jaguar— que recibió mención de honor en el Certamen estatal de teatro del mismo nombre, en el año 2001, y en la cual tuve el honor de participar en una lectura en atril, en octubre de 2006.
Así que se hace teatro, y teatro en verso, en la casa del teatro en Yucatán, el Peón Contreras, en este monumento arquitectónico que lleva el nombre de nuestro más excelso dramaturgo, don José Peón Contreras, quien escribía su obra precisamente en el ejercicio de la poesía. Es, pues, una noche excepcional que conjuga factores valiosísimos: teatro, teatro yucateco, teatro en verso, actores yucatecos y el mejor entorno, centenario espacio para la ideal convocatoria de nuestro público.
Los octosílabos del discurso dramático de “La noche del Jaguar” relatan a través de la historia del reencuentro entre la bella Mukuy y el joven Balam en una hacienda yucateca, la historia de una profética venganza, de la justicia largamente esperada, desenlace del enfrentamiento y amalgama inevitable de dos razas y dos historias forzosamente entrecruzadas, sellados con el paso feroz del jaguar, rugido y ráfaga de luz en la penumbra del anochecer de los mayas.
Hoy veremos, con un repertorio espléndido, con figuras experimentadas de la escena yucateca como Eglé Mendiburu, Francisco Sobero “Tanicho” y Jorge Chablé y a generaciones que eran emergentes hace algunos años y hoy ya se han consolidado en el quehacer teatral nuestro como Salvador Mares y Wendy Basulto.
El acento dinámico en esta puesta en escena, es la danza, coreografía de Milton Acereto quien participa acompañado de Juan Manuel Coral, César Pérez y Alfonso Medina. Los danzantes, a veces humanos y a veces felinos, entablan un diálogo gestual con los parlamentos y acentúan el ritmo primitivo y a la vez pleno de contemporaneidad del espíritu de este montaje.
Todo ha sido indudablemente cuidado, la música que escucharemos es resultado del diseño sonoro de Gabriel Moreno Roche, a quien le acompaña Germán Muñoz en la ejecución.
Asimismo, hablemos del trabajo en la escenografía de Luis Manuel Aguilar “Mosco”, la asesoría del uso del maya y el diseño de vestuario de Nahim Alcocer, la asesoría de Raquel Fuente, la participación de Gabriela Ávila como asistente de dirección, la realización de escenografía a cargo de Oscar López, y la de vestuario y maquillaje de Manuel Ek y Mauricio López, respectivamente. Finalmente, el cartel y la imagen se debe al trabajo de Valentina Avilés, Alejandro Marrufo y Mina Bárcenas.
La obra, como ya dijimos, ofrece con acierto a nuestros oidos el romance, el octosílabo, tan musical y tan próximo a nuestros gustos. Originalmente fue escrita en dos actos; sin embargo, la mano directora de Nelson Cepeda los concentrará esta noche en uno solo. Por cierto que Nelson, experimentado ya en esto del “ser teatrero” ha comentado que es la primera vez que dirige obra en verso. Tendremos pues ahora la oportunidad de apreciar una opera prima en el trabajo de este artista quien sin ser yucateco ya lo es por adopción (...de todos nosotros).
Escuchemos pues, el rugido del jaguar, escuchemos al bacab que nos cuenta la historia, oigamos la voz convocadora y profética de la nana Serafina, la convicción señera de Ek Balam, la renovada dignidad de Mukuy y la mordaz violencia del amo.
Luis, te reitero mi felicitación sincera. Es tiempo de teatro: hoy ha muerto el sol y el rugido del jaguar inunda el aire sabio y antiguo, y hace tremolar la atmósfera ya lista para el encuentro del público con lo representado. Y esta noche de teatro estamos bajo la protección de Hunab Ku y de Zamná. Muchas gracias
Por Carlos Peniche Ponce
... Sale uno del teatro y todavía resuena en el oído la eufonía del romance, el sonoro ritmo acompasado, en cuartetas de rima asonante o consonante según conviene a la cadencia métrica y conforme se lo dicta la intuición auditiva a su autor, el poeta dramático Luis Pérez Sabido.
Sale uno del teatro y se lleva aún en el pecho toda la emoción de las admonitorias palabras consagradas a los dioses mayas, en voz de los bakabes o en labios de la nana Serafina; la máxima ternura del murmullo de amor, terso y erótico a un tiempo, entre los valerosos Mukuy y Ek Balam; la indignación estremecida ante el desplante soberbio y la opresión inicua, impecablemente representada en la figura odiosa del amo don Rodrigo.
Sale uno del teatro y no se puede olvidar el magnífico ámbito nocturno en el boscaje peninsular, atravesado del presagio –humano y divino- del amenazante jaguar, y todo el drama en tensión continua, sostenida por un fondo tenue de guitarra y subrayada con ímpetu por el cardíaco reloj del imparable tambor...
Rara avis en nuestra dramaturgia contemporánea, cumple ahora diez años –sabiamente dirigida y conducida por Nelson Cepeda Borba- La noche del jaguar, obra de trascendente contenido, enraizada en el milenario Mayab y desplegada en la estrujante anécdota de la reinvindicación social, sin asomo de ningún plañiderismo. Al contrario: con ecos sintácticos y poéticos del romance trágico La tierra de Alvargonzález de Antonio Machado, este drama en un solo e intenso acto de imperceptible duración, coloca al autor en el más alto nivel de su vasta y diversa producción literaria en verso.
Los logros de esta valiosa pieza dramática han representado un hito en la versátil, y ahora cincuentenaria, trayectoria teatral del Maestro Luis Pérez Sabido. Así lo confirma hoy la aplaudida representación de la obra en el escenario del Teatro Peón Contreras y su inminente gira por diversos municipios yucatecos y algunas ciudades de la Península.
Felicidades, Luis.
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