sábado 7 de febrero de 2009

De las cajas de cartón a la puesta en escena.

De las cajas de cartón y las tapas de refresco a la puesta en escena. Por Nelson Cepeda Borba Hoy a mis treinta y ocho años de edad me doy cuenta que lo único que he estado haciendo hasta el día de hoy es vivir siempre realidades alternas a mi propia vida. Esta es la clave que me permitió hondar en este mundo asombroso, demandante, sensual, aprensivo, celoso y cautivante del teatro. Tenía unos seis o siete años de edad y recuerdo que al salir de la escuela, corría a la tienda de la esquina por algunas cajas vacías de los productos que allí se vendían, para luego transformarlas en escenografías y escenarios según mi imaginación. Unas cuantas tapas de refresco me servían para dar vida a una infinidad de personajes de la tele de aquel momento. Y con este juego comencé a vivir mis realidades alternas. Al pasar del tiempo decidí meditar, sobre los nuevos lenguajes de la comunicación, la imagen y su interrelación con los públicos, los de ayer y los de hoy. El concepto de puesta en escena es el término que engloba distintas disciplinas y técnicas artísticas como: actuaciones, escenografía, vestuario, iluminación, música, fotografía, entre otros, para que sea comprensible un texto que va a ser representado para un público (la dramaturgia). Puesta en escena es la llave a un universo paralelo al mío, un universo en el cual si me adentro en él descubro estilos, formas de pensar, un autor, un genero, en pocas palabras me adentro en el universo interpretativo de la escena. Para una puesta en escena se necesita tener un mensaje, una emoción, una idea que transmitir y entregar al público. Paso siguiente es la elección de un texto que contenga aquello que quiero expresar, lo que me permite crear con mayor facilidad y adentrarme en el mundo de la interpretación. Es necesario encontrar el espacio idóneo que permita recrear una realidad alterna. El espacio debe ser explorado para dotarlo de las condiciones necesarias para la puesta en escena. La exploración del espacio me permite como director, el análisis del espacio real para situar a los personajes en una proximidad psicológica adecuada. El contexto cultural de la obra determina las necesidades espaciales para una adecuada expresión del mensaje. El teatro contemporáneo ofrece la posibilidad de utilizar diferentes espacios: casas, parques, autobuses, lugares históricos o naturales, entre otros, que permitan un mayor realismo; así como una distancia entre el espectáculo y el espectador que facilite una participación más crítica. Un elemento indispensable para una puesta en escena es el manejo de la imagen. La imagen son todos aquellos elementos que nos permiten crear el efecto artístico que se pretende generar ante el público. Imágenes que nos ofrecen realidades deseables, bellas, armónicas, maravillosas, que a su vez, son ilusorias. Debemos ser extremadamente meticulosos con cada elemento que ha de componer la imagen que estamos creando. Diseño, formas, colores, materiales, confecciones, realización de utilería, etcétera. Ningún detalle es exagerado cuando se trata de alcanzar la expresión de lo artístico. Es inevitable correr riesgos para poder habitar ese otro universo alterno y vivirlo en toda su extensión física y emocional. En el teatro contemporáneo la puesta en escena debe ser un ejercicio constante. Como guía y director de escena, debo invitar al actor a sumergirse en la realidad que estoy creando, y de esta forma descubrir juntos el universo interpretativo de la escena. Si el actor es capaz de recrear por medio de su trabajo la ficción que se plantea, el público podrá experimentar una realidad fuera de su mundo cotidiano. Para que una puesta en escena esté viva es necesario tener una meta. Una vez terminado el montaje es preciso presentarse más de una vez. El montaje debe tener continuidad; por medio de la constante presentación, la realidad creada toma nuevos matices y formas, haciendo casi realidad ese mundo de ficción. Cuando yo realizo una un montaje, me apropio del espacio para crear dentro de él la realidad alterna que han de vivir actores y espectadores. El director debe ser generoso con el público, debe poner sus emociones y vivencias al servicio del montaje para hacerlo lo más vivencial posible. No son los artificios tecnológicos, las técnicas y metodologías de moda, lo que permite al espectador habitar el mundo de la escena. Por ello, es necesario pensar que una puesta en escena existe para alguien y ese alguien es el público; y no para satisfacer el ego creador. Debemos recuperar nuestra identidad y aceptarnos tal cual somos, no es necesario imitar vanguardias extranjeras o modas aparentes, debemos ser. El ser nos hace libres para crear y habitar un mundo o realidad paralela a la nuestra y sobretodo nos permite aceptar al otro con sus defectos y virtudes. Aceptar que hay distintas formas de crear y trasmitir el pensamiento. Cada uno de nosotros construye sus realidades. Yo le doy gracias a mi pasado y mis orígenes que nunca me desamparan y que me permiten ahora ver la vida en el teatro con mayor objetividad. Creo que queda mucho teatro por venir, teatro del nuestro y de todos, eso si: recuerden amigos creadores que el espacio del arte es un lugar para sentirnos más cerca de la palabra y los sentimientos más profundos del ser humano, sobretodo los del humano que tenemos en frente. Recuperemos un poco de ingenuidad y de alegría y los invito a jugar con las cajas de cartón y las tapas de refresco.