sábado 7 de febrero de 2009

Una mirada a los ojos...

Desde el Olimpo de Mérida, “los ojos abiertos de ella”, nos muestran que otra mirada es posible, siempre que seamos capaces de entender con nuestros sentidos bien alerta; el eros y el thanatos de nuestra condición humana. Los ojos que permanecen cerrados, solo escuchan el ruido difuso del mundo, por eso la dramaturga uruguaya, Raquel Diana, decidió un buen día, abrirlos para siempre y darse cuenta que otro mundo también es posible. Raquel obsesionada por “las muertes” que nacen de nuestra cobardía para enfrentar con valor la alegría de vivir; estructura un drama surrealista a partir de su propia experiencia erótica y thana’tica. El texto se estructura en dos planos yuxtapuestos con gran eficacia para contar su historia a través de dos personajes (‘el) y (ella) que interactúan en tercera y primera persona indistintamente como recurso narrativo para justificar las acciones dramáticas. El texto aborda con cálida inmediatez y fina ironía los hondos problemas existenciales, la fragmentación y finitud humanas, la incomunicación y la corrosión del tiempo. Ese tiempo precioso e irrepetible que tanto desperdiciamos banalmente cuando cerramos los ojos. Es preciso un golpe que nos sacuda para abrirlos, parece decirnos Raquel Diana, cuando su personaje decide verle a los ojos directamente a la muerte y atreverse a tutearla; “a fin de cuentas mi vida y mi muerte son mías y de nadie mas.- es entonces cuando ·ella” entiende que estamos solos en el escenario del mundo y la única tabla de salvación es eros. El erotismo es la única salvación iluminadora y experiencia suprema. Es el eros que se impone a Thanatos (él).La lucidez y el delirio en un impulso único se funden entonces cuando (ella) con los brazos abiertos cierra el telón diciendo: gracias. Las actuaciones Elena Larrea es (ella). Como siempre, la primera actriz yucateca, nos muestra todos sus recursos actorales; y le da vida a un personaje difícil y complejo. Elena, logra entender el sentido del texto y construye su personaje bordando sus aristas aquí y allá con singular maestría vivencial. Nos conmueve su entrega total en el llanto, la risa o su entereza al caminar sobre una cuerda, nos logra convencer que tanto ella, como nosotros, caminamos sobre una simple cuerda que es la vida; que efectivamente siempre hay una trampa a la vuelta de cada cosa, incluso a la vuelta de casa ilusión, pero no se trata de estropear el mundo con la sospecha. Hay que ser optimistas y soñar con los ojos abiertos como propone Raquel Diana y como nos propone la propia Elena en esta personificación antológica de (ella). Alejandro Subirats es (Él) Este actor interpreta su personaje desde una óptica en la que, sinceridad y actitud distanciada se alternan en forma enriquecedora en el juego escénico con (ella).- (él)- te tengo aquí y podría quebrarte como una hoja seca con sólo cerrar mi mano. Pero prefiero besarte... bailar juntos eternamente. (Ella)- gracias – (se besan). (él) (Separándose y abriendo los ojos) – No, así no. Usted me tiene que elegir. El amor y la muerte soñados son otra cosa. Usted me tiene que amar a mí, despierta o dormida, pero sin equivocarse. (Desaparece). Subirats, concibe a su personaje como un ejercicio de memoria emotiva tanto en sus acciones físicas como en el discurso escénico. Hilvana acertadamente la gestualidad con un peculiar sello interpretativo, estableciendo una relación simbiótica con su contraparte. La puesta en escena Es minimalista y de gran factura y funcionalidad. La composición y el diseño escénico es tan hermoso como un cuadro neorrealista del mejor cine de F. Fellini. Los cinco minutos del Opening con el escenario todo de blanco y la figura hierática de (ella) cubierta por efectos de luces y proyección de fotografías de Patricia Martín, apoyado en una exelente banda sonora a base de Yan Tiersen, y que armoniza con el ambiente nostálgico del puerto Uruguayo de Montevideo, son inolvidables. La triada de Nelson Cepeda Borba como Director, Patricia Martín en el diseño espacial y Mónica Costa Codwel en la proyección de imágenes crea un efecto mágico de tercera dimensión en esta hermosa puesta en escena. El montaje teatral del maestro Nelson Cepeda se sustenta además en un cuidadoso trazo escénico donde incluye la utilización apropiada de la Biomecánica de los actores que aporta Tatiana Zugazagoitia. Para su magnifica puesta en escena, el director concibe los ojos abiertos de ella en cinco cuadros surrealistas: · La figura hierática de (ella) con los ojos cerrados y con (él) a sus espaldas. Acechando, listo para devorarla. · El encuentro con (él) la muerte. (ella no tiene miedo de caerse de la cuerda floja). · El acercamiento (él la seduce y ella se deja). · El Juego (para llevársela). Y por último: El Enigma. (El simbolismo de los zapatos rojos de la muerte en un intercambio simbiótico cuando se los entrega a ella)(Aceptación de que la vida y la muerte son las dos caras de una misma moneda de cambio biológico y se complementan). Solo que (ella) se sobrepone porque decide vivir con los ojos bien abiertos cuando le dice: -me voy, te dejo.- y (él) bien, ya decidiste. Desde mi percepción la puesta en escena del Director Uruguayo Nelson Cepeda Borba es de las mejores que se han presentado en el apartado de teatro, durante este Festival de la Ciudad de Mérida en 2009. Pedro Juan de la Portilla 4 de febrero de 2009 Mérida Yucatán

De las cajas de cartón a la puesta en escena.

De las cajas de cartón y las tapas de refresco a la puesta en escena. Por Nelson Cepeda Borba Hoy a mis treinta y ocho años de edad me doy cuenta que lo único que he estado haciendo hasta el día de hoy es vivir siempre realidades alternas a mi propia vida. Esta es la clave que me permitió hondar en este mundo asombroso, demandante, sensual, aprensivo, celoso y cautivante del teatro. Tenía unos seis o siete años de edad y recuerdo que al salir de la escuela, corría a la tienda de la esquina por algunas cajas vacías de los productos que allí se vendían, para luego transformarlas en escenografías y escenarios según mi imaginación. Unas cuantas tapas de refresco me servían para dar vida a una infinidad de personajes de la tele de aquel momento. Y con este juego comencé a vivir mis realidades alternas. Al pasar del tiempo decidí meditar, sobre los nuevos lenguajes de la comunicación, la imagen y su interrelación con los públicos, los de ayer y los de hoy. El concepto de puesta en escena es el término que engloba distintas disciplinas y técnicas artísticas como: actuaciones, escenografía, vestuario, iluminación, música, fotografía, entre otros, para que sea comprensible un texto que va a ser representado para un público (la dramaturgia). Puesta en escena es la llave a un universo paralelo al mío, un universo en el cual si me adentro en él descubro estilos, formas de pensar, un autor, un genero, en pocas palabras me adentro en el universo interpretativo de la escena. Para una puesta en escena se necesita tener un mensaje, una emoción, una idea que transmitir y entregar al público. Paso siguiente es la elección de un texto que contenga aquello que quiero expresar, lo que me permite crear con mayor facilidad y adentrarme en el mundo de la interpretación. Es necesario encontrar el espacio idóneo que permita recrear una realidad alterna. El espacio debe ser explorado para dotarlo de las condiciones necesarias para la puesta en escena. La exploración del espacio me permite como director, el análisis del espacio real para situar a los personajes en una proximidad psicológica adecuada. El contexto cultural de la obra determina las necesidades espaciales para una adecuada expresión del mensaje. El teatro contemporáneo ofrece la posibilidad de utilizar diferentes espacios: casas, parques, autobuses, lugares históricos o naturales, entre otros, que permitan un mayor realismo; así como una distancia entre el espectáculo y el espectador que facilite una participación más crítica. Un elemento indispensable para una puesta en escena es el manejo de la imagen. La imagen son todos aquellos elementos que nos permiten crear el efecto artístico que se pretende generar ante el público. Imágenes que nos ofrecen realidades deseables, bellas, armónicas, maravillosas, que a su vez, son ilusorias. Debemos ser extremadamente meticulosos con cada elemento que ha de componer la imagen que estamos creando. Diseño, formas, colores, materiales, confecciones, realización de utilería, etcétera. Ningún detalle es exagerado cuando se trata de alcanzar la expresión de lo artístico. Es inevitable correr riesgos para poder habitar ese otro universo alterno y vivirlo en toda su extensión física y emocional. En el teatro contemporáneo la puesta en escena debe ser un ejercicio constante. Como guía y director de escena, debo invitar al actor a sumergirse en la realidad que estoy creando, y de esta forma descubrir juntos el universo interpretativo de la escena. Si el actor es capaz de recrear por medio de su trabajo la ficción que se plantea, el público podrá experimentar una realidad fuera de su mundo cotidiano. Para que una puesta en escena esté viva es necesario tener una meta. Una vez terminado el montaje es preciso presentarse más de una vez. El montaje debe tener continuidad; por medio de la constante presentación, la realidad creada toma nuevos matices y formas, haciendo casi realidad ese mundo de ficción. Cuando yo realizo una un montaje, me apropio del espacio para crear dentro de él la realidad alterna que han de vivir actores y espectadores. El director debe ser generoso con el público, debe poner sus emociones y vivencias al servicio del montaje para hacerlo lo más vivencial posible. No son los artificios tecnológicos, las técnicas y metodologías de moda, lo que permite al espectador habitar el mundo de la escena. Por ello, es necesario pensar que una puesta en escena existe para alguien y ese alguien es el público; y no para satisfacer el ego creador. Debemos recuperar nuestra identidad y aceptarnos tal cual somos, no es necesario imitar vanguardias extranjeras o modas aparentes, debemos ser. El ser nos hace libres para crear y habitar un mundo o realidad paralela a la nuestra y sobretodo nos permite aceptar al otro con sus defectos y virtudes. Aceptar que hay distintas formas de crear y trasmitir el pensamiento. Cada uno de nosotros construye sus realidades. Yo le doy gracias a mi pasado y mis orígenes que nunca me desamparan y que me permiten ahora ver la vida en el teatro con mayor objetividad. Creo que queda mucho teatro por venir, teatro del nuestro y de todos, eso si: recuerden amigos creadores que el espacio del arte es un lugar para sentirnos más cerca de la palabra y los sentimientos más profundos del ser humano, sobretodo los del humano que tenemos en frente. Recuperemos un poco de ingenuidad y de alegría y los invito a jugar con las cajas de cartón y las tapas de refresco.