Sobre las artes escénicas
Ivi May Dzib
Ivi May Dzib
Que por qué nos exiliamos o nos exilian no es la pregunta que nos llevará a la respuesta; el exilio te lo recuerdan los días, el tiempo, las noticias, las arbitrariedades; porque uno puede estar exiliado en su propio país, en su propia ciudad, en su propio municipio, en su propio entorno.
El pasado jueves 13 de mayo tuve la oportunidad de ver, al fin, “Nuestra señora de las nubes”, de Arístides Vargas, dirigida por Nelson Cepeda Borba. La cita fue en el teatro Felipe Carrillo Puerto de la UADY, donde se encerró un mundo tan pequeño y por lo mismo tan humano y universal.La grandeza del texto de Arístides (su segundo ejercicio sobre el exilio, como lo subtituló en 2008 en el Fondo Editorial Casa de las Américas), donde la poesía de la inconformidad, la belleza con la que se habla de la muerte y la nostalgia con la que se recuerda para no olvidar (aunque se haga inevitable), se aliaron con un gran trabajo actoral de Alejandra Argoytia y Miguel Ángel Canto.
La historia se desarrolla en un país que no es el de nuestros protagonistas (o tal vez sí, hay diferentes tipos de exilio) donde recuerdan su país de origen, un país ficticio que puede ser toda Latinoamérica: Nuestra señora de las nubes”. A lo largo de casi dos horas Oscar y Bruna hablan desde la fundación del pueblo, sus gobernantes, sus historias de amor y cómo la guerra y la dictadura terminó por exiliar al pueblo.
Arístides crea un pueblo-país tan místico como el de algunos novelistas latinoamericanos, utiliza las imágenes, las metáforas, los símiles y las alegorías para hundirnos en un marasmo de tristeza que se fortalece con la irónica visión que podemos hacer nosotros mismos, ahora, de nuestro propio país.El trabajo de Alejandra Argoytia fue impecable, logrando transitar de un personaje a otro, lo que hizo que el público fijara su atención cada vez que habitaba otro cuerpo dentro del propio. Miguel Ángel Canto confirma su nivel actoral que lo caracteriza ya como uno de los más sólidos profesionales del Estado.“Oscar: Yo creo que hay dos clases de exilios: el exilio vacacional con vista al mar, reservado para gerentes, ministros y ex presidentes, y el exilio de los que no tienen relojes, o sea, nosotros. También creo que hay dos tipos de dignidad: la dignidad de los dignos y la dignidad de los que no somos dignos, porque no tenemos relojes, o sea, nosotros”.Nelson Cepeda logró potenciar los ambientes, dar la pausa para las transiciones. Para los 18 personajes que plantea el texto “Nuestra señora de las nubes” y los diferentes lugares y situaciones en los que se enmarcan, Cepeda Borba se valió nada más de dos actores, un baúl, una variedad de diversos pero significativos objetos y otras dos cajas de madera. El texto, el actor, la luz y la música creando un todo: nostálgico, duro, pero con la risa que habitan los sueños.“Bruna: Para mí el exilio es un problema de abrazos… Verá, cuando era niña abrazaba a mi perro, entonces mis padres se enfadaban y me exiliaban en mi cuarto; en mi adolescencia abracé a un chico y él me exilió a la soledad; luego, de grande, abracé ideas y me exiliaron en este país, sin contar a veces que fui castigada cuando intenté abrazar la religión; ahora, por las dudas, no abrazo a nadie”.Arístides Vargas nació en Córdoba, Argentina, y vive desde muy niño en Mendoza. Trabajó en algunos grupos locales y estudió teatro en la Universidad de Cuyo. No finalizó sus estudios ya que en 1975 tuvo que exiliarse debido a uno de los golpes militares más sangrientos de la historia de Argentina.Después de un breve periplo por Sudamérica se establece en Quito en 1978. Participó como actor en distintas obras de teatro y ha dirigido importantes grupos y compañías de teatro latinoamericano, actualmente es director del grupo “Malayerba” de Ecuador.Entre sus obras podemos mencionar “Jardín de pulpos”, “Pluma”, “La edad de la ciruela”, “Donde el viento hace buñuelos”,“El deseo más canalla” y “La muchacha de los libros usados”.Nelson Cepeda es uruguayo-mexicano, radica en Yucatán, es director teatral y pedagogo; creo que sin exagerar, estamos ante su mejor trabajo como director. Esté pendiente de la cartelera ya que tanto la dramaturgia como el montaje valen mucho la pena.
El pasado jueves 13 de mayo tuve la oportunidad de ver, al fin, “Nuestra señora de las nubes”, de Arístides Vargas, dirigida por Nelson Cepeda Borba. La cita fue en el teatro Felipe Carrillo Puerto de la UADY, donde se encerró un mundo tan pequeño y por lo mismo tan humano y universal.La grandeza del texto de Arístides (su segundo ejercicio sobre el exilio, como lo subtituló en 2008 en el Fondo Editorial Casa de las Américas), donde la poesía de la inconformidad, la belleza con la que se habla de la muerte y la nostalgia con la que se recuerda para no olvidar (aunque se haga inevitable), se aliaron con un gran trabajo actoral de Alejandra Argoytia y Miguel Ángel Canto.
La historia se desarrolla en un país que no es el de nuestros protagonistas (o tal vez sí, hay diferentes tipos de exilio) donde recuerdan su país de origen, un país ficticio que puede ser toda Latinoamérica: Nuestra señora de las nubes”. A lo largo de casi dos horas Oscar y Bruna hablan desde la fundación del pueblo, sus gobernantes, sus historias de amor y cómo la guerra y la dictadura terminó por exiliar al pueblo.
Arístides crea un pueblo-país tan místico como el de algunos novelistas latinoamericanos, utiliza las imágenes, las metáforas, los símiles y las alegorías para hundirnos en un marasmo de tristeza que se fortalece con la irónica visión que podemos hacer nosotros mismos, ahora, de nuestro propio país.El trabajo de Alejandra Argoytia fue impecable, logrando transitar de un personaje a otro, lo que hizo que el público fijara su atención cada vez que habitaba otro cuerpo dentro del propio. Miguel Ángel Canto confirma su nivel actoral que lo caracteriza ya como uno de los más sólidos profesionales del Estado.“Oscar: Yo creo que hay dos clases de exilios: el exilio vacacional con vista al mar, reservado para gerentes, ministros y ex presidentes, y el exilio de los que no tienen relojes, o sea, nosotros. También creo que hay dos tipos de dignidad: la dignidad de los dignos y la dignidad de los que no somos dignos, porque no tenemos relojes, o sea, nosotros”.Nelson Cepeda logró potenciar los ambientes, dar la pausa para las transiciones. Para los 18 personajes que plantea el texto “Nuestra señora de las nubes” y los diferentes lugares y situaciones en los que se enmarcan, Cepeda Borba se valió nada más de dos actores, un baúl, una variedad de diversos pero significativos objetos y otras dos cajas de madera. El texto, el actor, la luz y la música creando un todo: nostálgico, duro, pero con la risa que habitan los sueños.“Bruna: Para mí el exilio es un problema de abrazos… Verá, cuando era niña abrazaba a mi perro, entonces mis padres se enfadaban y me exiliaban en mi cuarto; en mi adolescencia abracé a un chico y él me exilió a la soledad; luego, de grande, abracé ideas y me exiliaron en este país, sin contar a veces que fui castigada cuando intenté abrazar la religión; ahora, por las dudas, no abrazo a nadie”.Arístides Vargas nació en Córdoba, Argentina, y vive desde muy niño en Mendoza. Trabajó en algunos grupos locales y estudió teatro en la Universidad de Cuyo. No finalizó sus estudios ya que en 1975 tuvo que exiliarse debido a uno de los golpes militares más sangrientos de la historia de Argentina.Después de un breve periplo por Sudamérica se establece en Quito en 1978. Participó como actor en distintas obras de teatro y ha dirigido importantes grupos y compañías de teatro latinoamericano, actualmente es director del grupo “Malayerba” de Ecuador.Entre sus obras podemos mencionar “Jardín de pulpos”, “Pluma”, “La edad de la ciruela”, “Donde el viento hace buñuelos”,“El deseo más canalla” y “La muchacha de los libros usados”.Nelson Cepeda es uruguayo-mexicano, radica en Yucatán, es director teatral y pedagogo; creo que sin exagerar, estamos ante su mejor trabajo como director. Esté pendiente de la cartelera ya que tanto la dramaturgia como el montaje valen mucho la pena.

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